HOYA, probablemente del lat. F֊VĔA ‘hoyo, excavación’.
1.ª doc.: foya, Berceo, S. Or., 44; Mil., 620; Sacrif., 262.
En cuanto al origen del cast. hoya y congéneres, quizá no sea jamás posible decidir en forma concluyente la duda entre el lat. F֊VĔA y un lat. vg. *F֊DէA derivado de F֊DĔRE ‘cavar’; fundándose en el it. foggia, sardo foiu (poiu), y por otra parte en el tarentino fòggia «luogo sotterraneo dove si conserva il grano», Salvioni (Rom. XXXIX, 447; RDR I, 104) había afirmado la existencia de *F֊DէA, obteniendo la aprobación de Jud (Rom. XLV, 469), y M-L. (REW1 3402) se la extendió hasta el punto de derivar de la misma base las formas hispánicas; insistentemente los romanistas españoles pusieron reparos a esta eliminación de FOVEA: G. de Diego, Gram. Hist. Cast., p. 50; RFE III, 317; IX, 144; A. Castro, RFE I, 181; II, 180; V, 38; y resumiendo la cuestión, A. Alonso, RFE XIII, 240; hasta el punto de que el propio M-L. suprimió *F֊DէA en su última edición pasando todo el material a FOVEA (3463). Ambas actitudes extremas eran exageradas, pues fonéticamente es muy difícil que el sardo foiu pueda salir de FOVEA, y por otra parte la hermandad evidente de calafoiu con el cast.CALABOZO, cuya -z- postula precisamente -D?-, comprueba en forma indiscutible la existencia de un FOD?U; por otra parte, Rohlfs ha observado con razón (ASNSL CLXIV, 318; ARom. IX, 162) que lejos de fundamentar *FODIA, el tarentino y pullés foggia, Lagonegro íd. ‘hoyo en el suelo’, sólo pueden conciliarse fonéticamente con FOVEA (comp. caggia CAVEA, leggiu LEVIUS, pero oši o ଖoଖཙ HODIE): en una palabra, las formas italianas continentales deben dejarse aparte en este problema.
En cuanto a España, si CALABOZO comprueba la existencia de FODIU, hay todavía mejores pruebas de la existencia de FOVEA en romance. De ahí vienen el cat. ant. fòbia, hoy metatizado en bòfia ‘cavidad o sima en una montaña’, el alto-arag. fóbia ‘agujero para plantar un árbol’, ‘hoyo para conservar patatas’ (Echo), Fueba, Fuebas, Fobetas, nombres de lugar del Valle de Tena (RLiR XI, 31; BhZRPh. LXXXV, § 188), el vasco obi5 ‘cavidad’, ‘sepultura’ (Rohlfs, La Infl. lat. en la lengua vasca, 12) y el bearn. hòbi «creux, trou». Desde otro punto de vista conviene advertir que esta existencia indiscutible de FOVEA no resuelve la cuestión en cuanto a hoya, y aun podría alegarse que aquellas formas hispánicas, con su labial conservada, hacen dudar de que hoya pueda tener el mismo origen, pues por mucho que se diga, siempre deberemos reconocer que el tratamiento normal de V? o B? es bi en España, por lo menos tras el acento: he y haya de HABERE son formas proclíticas y de pronunciación rápida; Cayuela CAVEOLA y Segoyuela presentan el resultado del grupo ultra-complejo vyȮe, que a la fuerza hubo de simplificarse, mientras que sus primitivos gavia y Segovia conservan el grupo intacto; el antiguo uyar, junto a uviar, es forma minoritaria y más de una vez habrá olvido puramente gráfico de una de las uu de uuiar; royo, frente al cast. rubio, es aragonés, y ruyo es propio de bables locales de Castilla, sin antigüedad6; el tratamiento normal es indudablemente el de lluvia, labio, rubio, antuviar, asubiar, liviano, aliviar, etc. Por otra parte se observa que los casos de simplificación, aunque ayudados por otras causas, ocurren tras vocal redondeada, que tendía a absorber el efecto acústico de la b, y se comprende que ayudando además el influjo disimilatorio de la labial F- y el del diminutivo frecuente hoyuelo, se pudiera llegar a hoya desde FOVEA7. Como por otra parte lo único de existencia demostrada es un masculino *FODIU, no *FODIA, me parece legítimo y verosímil preferir el étimo bien documentado FOVEA en el caso del cast. hoya, pero teniendo bien presente que nuestros fundamentos sólo tienen carácter indiciarlo y no probatorio8. La pérdida de la labial interna debió ocurrir en fecha temprana, a tiempo para que la palatal impidiera o eliminara la diptongación de la ֊ en Castilla; como debemos esperar, en León hubo diptongación a pesar de la palatal, según se ve por el citado leonés Refueyo y los asturianos Fueyo y Los Fueyos (M. P., Oríg., 156); agréguese el leon. de La Lomba fueyo ‘hoyo, hondonada’, BRAE XXX, 323. Comp. BOCHE.
DERIV.
Hoyo [foyo, doc. de 981 y otros varios arcaicos, en Oelschl.; foyo, Revelación de un Ermitaño, copla 9; etc.], sacado de hoya en calidad de forma diminutiva, por analogía de pozo ~ poza, charco ~ charca, cat. pla ~ plana, etc., y véase arriba; quizá sea alteración de foio un gall. goio ‘hoyo, hueco en una superficie’ y aun ‘hoya’ (Vall.), sumándose con goyo ‘gozo’, pues se emplea sobre todo con referencia a los hoyuelos de las mejillas femeninas: «a risa facíalle goios de amor nas fazulas» (Castelao 240.27). Hoyada ‘terreno bajo’ [Aut.], en la Argentina ‘hondonada grande’9. Hoyanca. Hoyar arg.10. Hoyito. Hoyita ‘foseta supraesternal’ en Cuba (Ca., 95). Hoyoso [f-, APal. 68b]. Hoyuela. Hoyuelo [Nebr.]. Ahoyar.
1 Butll. del C. Excurs. de Catalunya II, 54 ― ↩
2 Foyos, 1235 (Miret, Itin. de Jaume I, 118), 1237 y 1247 (Huici, Col. Diplom. I, 261, 438, 442); Crónica de Jaime I, p. 261.― ↩
3 El resultado habría sido *fuja o a lo sumo *futja. Partiendo de *F֊DIA también llegaríamos a lo mismo, de suerte que no tiene más razón A. Alonso al proponer esta base, aunque sí al relacionar con el verbo fotjar ‘cavar’, ya existente en lengua de Oc medieval, cuya base es evidentemente FODICARE; de ahí fotja, cuyo carácter postverbal nos lo revela la o cerrada. Acaso sea catalanismo el logud. foȤa, campid. foȤina, ‘bache’, ‘atolladero’; M. L. Wagner (ARom. XIX, 18) preferiría derivarlos de FĶCEM (= FAUCES) ‘garganta’; de todos modos es seguro que no vienen de FOVEA.― ↩
4 El Cazwiní (S. XII) dice que en Fraga llamaban fuǤûǤ a ciertos subterráneos con muchos callejones o corredores, en donde los naturales se refugiaban contra los asaltos o invasiones de sus enemigos (Simonet, s. v. fócho). Ahora bien, fuǤûǤ ha de ser el plural arábigo de un romance fuཡཡ. En vista de lo cual el actual fragatino foio será más bien aragonesismo que mozarabismo.― ↩
5 Detalles de interés acerca del vasco (h)obi en Luis Michelena, BSVAP XI, 295.― ↩
6 No hay, pues, por qué citar tija o ligero, extranjerismos evidentes.― ↩
7 Otras razones que se han aducido en contra de éste me parecen carentes de fuerza. El nombre de lugar castellano Rehoyo, cast. rehoya, rehoyo [S. XV, Aut.], leon. Refueyo (Refogios, Esp. Sagrada XVIII, 330), val. refòia ‘hondonada, repliegue del terreno’ (que oí en Ares del Maestre), no tiene por qué demostrar una base REFODĔRE, pues re- actúa como prefijo nominal en nombres topográficos, indicando un lugar escondido o algo más alejado, cast. recodo, cat. revolt íd., cast. repliegues del terreno, fr. recoin ‘rincón oculto’, oc. recantoun, port. recanto íd.― ↩
8 La solución del cruce entre FOVEA y FODIA, en que se refugia G. de Diego, siguiendo una tendencia suya, es de utilidad problemática. Y en cuanto a que tal cruce empezara ya en latín, en cuanto al tratamiento de la inicial indoeuropea, no es idea plausible dada la complejidad de la cuestión, o más bien es inverosímil (V. el estado de este problema en Walde-H., s. v. fovea).― ↩
9 Muy vivo en toda la zona andina, aunque algunos escriben ollada (así Borcosque, A través de la Cordillera, p. 79).― ↩
10 Parece ‘hozar’: «los vacunos... cuando empiezan a hoyar, a oler para arriba o a bufar, no tardará en llover», O. di Lullo, La Meteorología Popular en Santiago del Estero (La Prensa de B. A., 11-VIII-1940). ↩